La insistencia de Scioli en el debate presidencial sobre los efectos de las políticas de Macri es exagerada, aunque sí es cierto que la unificación cambiaria propuesta tiene impacto inflacionario. Pero la política económica que insinuó es incumplible.
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A casi 50 años del proyecto de Frondizi y Frigerio, hoy es posible un nuevo desarrollismo a partir de la comprensión de que ciertos obstáculos pueden impedir el desarrollo espontáneo de actividades de alto valor agregado, y justificar entonces la acción pública.
Es posible evitar el traslado de una devaluación a precios internos de productos exportables subiendo retenciones u obligando a exportadores a abastecer el mercado interno a precios por debajo de los que reciban por exportar. Pero generaría ciertas contradicciones.
El ritmo de emisión de dinero y el escaso nivel de reservas podrían haber impulsado hacia arriba al dólar paralelo. Y sin embargo bajó, indicando que ahorristas e inversores creen en general que la unificación cambiaria a valores por debajo de $ 16 que propone Macri es posible.
Entre los equipos económicos de los candidatos aparecen coincidencias en varias políticas económicas, pero también diferencias, como la importancia de la reducción de la pobreza como objetivo principal y el modo de solucionar el problema cambiario.
Ciertas instituciones deberían ser reformadas para reducir la concentración del poder y favorecer así el desarrollo económico, pero en tiempos de dificultades económicas suelen ser necesarias, como probablemente le ocurra al próximo Gobierno con los Decretos de Necesidad y Urgencia.
Desdoblar el tipo de cambio es un retroceso si se parte de una situación normal, pero un avance si se parte de un cepo cambiario. Por eso unificar rápido es, de algún modo, “quemar las naves”. Si no funciona la unificación, es difícil justificar luego un desdoblamiento.
Aun cuando fuera correcta la hipótesis de que los importadores ya han trasladado a precios internos el valor del dólar paralelo, una unificación cambiaria igual sería inflacionaria ya que subiría los precios internos de bienes exportables, como los alimentos.
Respetar la independencia del Banco Central y remover sus autoridades antes de que finalicen sus mandatos es contradictorio. Tal vez para evitar esa contradicción es que la oposición ha comenzado a denunciar penalmente al Presidente del BCRA.
Que la construcción haya estado recuperándose fuertemente desde comienzos del año pasado mientras el desarrollismo padece la fuerte caída de ventas de inmuebles de los últimos años se explica por la evolución de la construcción particular, especialmente en el interior.
A diferencia de un contexto de baja inflación, en el cual devaluar aumenta sólo precios internos de bienes vinculados al comercio exterior, en un contexto de alta inflación también aumentan precios internos del resto de los bienes, haciendo difícil una unificación cambiaria.
La unificación cambiaria que propone Macri descansa en dos hipótesis: la mayor confianza dejará el dólar unificado por debajo del actual paralelo y la suba del dólar oficial no generará inflación adicional. La segunda hipótesis es mucho menos razonable que la primera.
Alfonso Prat Gay, probable Ministro si Macri es Presidente, propone un esquema monetario conocido como de metas de inflación, útil para mantener la inflación baja y estable, aunque puede requerir medidas adicionales cuando el desafío es bajar una inflación elevada.
A pesar de los discursos políticos que lo identifican con una derecha insensible, Alfonso Prat Gay, probable Ministro de Economía de Macri, plantea que el principal problema a resolver es la pobreza, lo que requiere políticas económicas y sociales adecuadas.
Mauricio Macri viró de un equipo económico con perfil ortodoxo a uno más pragmático, que cree conveniente reducir gradualmente la inflación, aunque continúa con la idea de una unificación cambiaria que puede generar más inflación al comienzo.
Los resultados de primera vuelta aumentan la probabilidad de salida rápida del cepo cambiario desde diciembre, rápido regreso a los mercados financieros internacionales y esquema de metas de inflación descendentes a cargo del Banco Central.
A pesar de cierta convergencia de agendas económicas entre Scioli y Macri, persisten marcadas diferencias sobre qué hacer con el dólar, con el equipo de Macri pensando en una unificación cambiaria hacia arriba y el de Scioli pensando en una salida gradual.
El dólar paralelo a $ 16 es caro desde muchos puntos de vista, pero barato en comparación con los casi $ 20 del dólar de “convertibilidad”, el que equipara reservas con Base Monetaria. Por eso el próximo Gobierno tendrá urgencia en conseguir dólares para apuntalar reservas.
Diseñar un plan económico requiere definir objetivos e instrumentos. Puede explicitarse detalladamente, como los planes Austral y de Convertibilidad; o definirse sobre la marcha, como en 2002. El próximo tal vez tenga que explicitarse con cierto nivel de detalle.
Hay cierto consenso en la necesidad de volver a los mercados financieros, para refinanciar vencimientos de deuda y reponer reservas en el BCRA, e incluso para financiar parte del déficit fiscal. No todos estos motivos implican aumentar el monto total de deuda.