Para el presidente electo, acabadas las reservas el cepo ya no tiene sentido, porque su función era justamente preservarlas. Pero su función, en realidad, era contener el tipo de cambio, como alternativa a la venta de dólares. Sin dólares es más difícil, y no más fácil, salir del cepo.
Política Económica
El anuncio de un gabinete económico integrado por seis ministerios ha causado una curiosidad tal vez mayor que la magnitud del cambio, dado que la mayoría de esos ministerios ya existe. El cambio más grande estará seguramente en el modo de gestionar ese gabinete.
Entre los economistas de Macri existen diferentes propuestas sobre la política cambiaria, desde unificar el tipo de cambio inmediatamente hasta desdoblarlo transitoriamente. La definición del gabinete económico dará señales sobre el camino a seguir.
El presidente electo confirmó a la pobreza cero como su principal objetivo de política económica, y dejó pendientes definiciones económicas para cuando esté conformado su gabinete. Aunque hizo una referencia que podría implicar que la unificación cambiaria podría no ser inmediata.
Cuando la inflación es estable, como lo ha sido en los últimos años, a excepción de fines de 2013 y principios de 2014, la inercia inflacionaria que explica esa estabilidad hace insuficientes los ajustes fiscales y monetarios como únicos componentes de una política anti-inflacionaria.
Unificar el tipo de cambio es riesgoso, por su impacto inflacionario y por el riesgo de excesiva presión de la demanda de dólares por motivos financieros sobre el dólar unificado. Desdoblar el tipo de cambio podría ser un paso previo a la unificación, para reducir esos riesgos.
Una unificación cambiaria acelera la inflación, pero existen mecanismos para reducir el impacto. Como postergar la reducción de retenciones luego de unificar. O acordar con exportadores el abastecimiento del mercado interno a precios anteriores a la unificación.
La insistencia de Scioli en el debate presidencial sobre los efectos de las políticas de Macri es exagerada, aunque sí es cierto que la unificación cambiaria propuesta tiene impacto inflacionario. Pero la política económica que insinuó es incumplible.
Es posible evitar el traslado de una devaluación a precios internos de productos exportables subiendo retenciones u obligando a exportadores a abastecer el mercado interno a precios por debajo de los que reciban por exportar. Pero generaría ciertas contradicciones.
Entre los equipos económicos de los candidatos aparecen coincidencias en varias políticas económicas, pero también diferencias, como la importancia de la reducción de la pobreza como objetivo principal y el modo de solucionar el problema cambiario.
A diferencia de un contexto de baja inflación, en el cual devaluar aumenta sólo precios internos de bienes vinculados al comercio exterior, en un contexto de alta inflación también aumentan precios internos del resto de los bienes, haciendo difícil una unificación cambiaria.
La unificación cambiaria que propone Macri descansa en dos hipótesis: la mayor confianza dejará el dólar unificado por debajo del actual paralelo y la suba del dólar oficial no generará inflación adicional. La segunda hipótesis es mucho menos razonable que la primera.
Alfonso Prat Gay, probable Ministro si Macri es Presidente, propone un esquema monetario conocido como de metas de inflación, útil para mantener la inflación baja y estable, aunque puede requerir medidas adicionales cuando el desafío es bajar una inflación elevada.
A pesar de los discursos políticos que lo identifican con una derecha insensible, Alfonso Prat Gay, probable Ministro de Economía de Macri, plantea que el principal problema a resolver es la pobreza, lo que requiere políticas económicas y sociales adecuadas.
Mauricio Macri viró de un equipo económico con perfil ortodoxo a uno más pragmático, que cree conveniente reducir gradualmente la inflación, aunque continúa con la idea de una unificación cambiaria que puede generar más inflación al comienzo.
Los resultados de primera vuelta aumentan la probabilidad de salida rápida del cepo cambiario desde diciembre, rápido regreso a los mercados financieros internacionales y esquema de metas de inflación descendentes a cargo del Banco Central.
Diseñar un plan económico requiere definir objetivos e instrumentos. Puede explicitarse detalladamente, como los planes Austral y de Convertibilidad; o definirse sobre la marcha, como en 2002. El próximo tal vez tenga que explicitarse con cierto nivel de detalle.
Hay cierto consenso en la necesidad de volver a los mercados financieros, para refinanciar vencimientos de deuda y reponer reservas en el BCRA, e incluso para financiar parte del déficit fiscal. No todos estos motivos implican aumentar el monto total de deuda.
La polémica dentro del oficialismo por los fondos buitre parece más una cuestión de diferencias políticas que de diferentes criterios económicos, ya que las declaraciones que generaron tal polémica sólo difieren de las anteriores en que hieren de alguna manera el relato oficial.