La absurda corrida según Costa

El análisis económico del día. Según el Secretario de Comercio, Augusto Costa, la falta de tampones fue “una especie de corrida contra el tampón”.

Un argumento absurdo en casi cualquier contexto, pero más aún en el contexto de un ineficiente esquema de restricciones a las importaciones.


Que la falta de tampones haya sido producto de “una especie de corrida contra el tampón”, similar a las corridas bancarias, es un argumento tan absurdo del Secretario de Comercio Augusto Costa, similar a “la conspiración del papel higiénico” denunciada por Nicolás Maduro en Venezuela, que daría la impresión de que no merece demasiado análisis.

Pero el absurdo también sirve para reflexionar sobre la realidad.

El ejemplo de los bancos, citado por Costa, es un caso de “profecías auto-validadas”, expectativas de que algo ocurra que inducen comportamientos que provocan lo que se temía.

Si los depositantes de un banco creen que el banco es solvente y tiene suficiente liquidez, estarán dispuestos a mantener sus ahorros en el banco, aun cuando éste los haya prestado, en lugar de mantenerlos en efectivo.

Cuando, en cambio, los depositantes sospechan que el banco puede tener problemas de insolvencia o iliquidez, corren a sacar sus ahorros, para no quedar al final de la fila y, eventualmente, no recuperar su dinero.

La clave de esta situación es que, al tener prestados parte de los fondos recibidos en concepto de depósitos, el sistema sufre un problema de “equilibrios múltiples”, cuya materialización depende de las expectativas.

Si las expectativas son de que el banco seguirá sólido, se materializará el “equilibrio bueno”: nadie saca sus depósitos, no hay corrida, el sistema funciona.

Si, en cambio, las expectativas son de que el banco pueda tener problemas, se materializará el “equilibrio malo”: todos corren a sacar sus depósitos, hay corrida, el sistema no funciona por insuficiente liquidez.

El modo de evitar corridas bancarias se conoce hace siglos. Es contar con un “prestamista de última instancia”, una de las funciones principales de cualquier banco central.

Cuando un banco central está disponible para emitir todo el dinero que haga falta para asistir a bancos con problemas de liquidez, como ocurre en medio de una corrida, no hay riesgo de no recuperar el depósito, y entonces no tiene sentido correr contra el banco, y la corrida no se produce.

La existencia de un prestamista de última instancia hace entonces que deje de haber equilibrios múltiples. Queda sólo el “equilibrio bueno”, sin riesgo de corrida.

Es muy difícil que en el abastecimiento de cualquier producto haya equilibrios múltiples. No es razonable que ante expectativas de faltante de algún producto, la demanda súbita del mismo agote stocks, generando el faltante temido.

Para que esto sea posible, tendría que existir (a) algo que impida recomponer rápidamente stocks y (b) una percepción clara de los consumidores de que existe tal riesgo.

No es muy razonable pensar que sea culpa de las empresas involucradas. Porque cuando se acelera la reducción de stocks, las empresas reaccionan, porque es negocio hacerlo, produciendo o importando más.

El propio Gobierno amenazó con importar tomates de Brasil para evitar una “corrida contra el tomate” en otro hecho desopilante de meses atrás.

La mayor demanda estacional que se mencionó en caso de los tampones es justamente eso, una cuestión estacional, que ocurre todos los años (de lo contrario no sería estacional), y por lo tanto no debería generar desabastecimiento.

Es tan absurdo como pensar que en verano puede haber escasez de helado simplemente porque con el calor subió su demanda. Si hay algo previsible es la llegada del verano.

En un contexto de fuertes restricciones a las importaciones, que el propio Gobierno justifica argumentando que es necesario priorizar el uso de reservas, lo lógico es pensar que aquel obstáculo a la rápida reposición de stocks es culpa de un ineficiente esquema de restricciones a las importaciones.

Lo sospecha cualquier empresario que haya tenido que lidiar con tal esquema.

El análisis económico del día. Por Gastón Utrera.

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