Acelerada la inflación como consecuencia de la suba del dólar oficial, el Gobierno tal vez tenga que intentar ciertos acuerdos de precios y salarios, teniendo en cuenta que es mucho más difícil controlar y hacer cumplir acuerdos de precios que acuerdos salariales.
Inflación
El intento de retrotraer precios a noviembre, incluso bajo advertencia de abrir importaciones, refleja que el Gobierno está, de algún modo, corriendo de atrás a la inflación. Tal vez por haber creído demasiado que precios internos estaban fijados con un dólar a $16.
Gobierno saliente y entrante tienen sus argumentos sobre por qué el otro tiene la culpa por la mayor inflación de las últimas semanas. Ambos tienen parte de la razón, pero lo único importante ahora es cómo el nuevo Gobierno decide reducir la inflación.
Para evitar políticas monetarias demasiado duras, riesgo asociado a asignar exclusivamente al Banco Central las metas inflacionarias, es necesario coordinar a esa entidad con los ministerios de Hacienda y Finanzas y de Trabajo, e incluso con la Secretaría de Comercio.
“Les hablé con el corazón y me contestaron con el bolsillo”. Para evitar decepciones como la de Pugliese en el ’89, el desafío de reducir el impacto inflacionario de la unificación cambiaria ya anunciada requerirá ciertos controles de precios y abastecimiento.
Una eventual unificación cambiaria no impactará sobre precios de bienes importados que venían pagándose por fuera del mercado oficial, pero sí sobre otros precios, como los del resto de los importados, los de insumos nacionales con precios en dólares y los de productos exportables.
Cuando la inflación es estable, como lo ha sido en los últimos años, a excepción de fines de 2013 y principios de 2014, la inercia inflacionaria que explica esa estabilidad hace insuficientes los ajustes fiscales y monetarios como únicos componentes de una política anti-inflacionaria.
Los datos de inflación en octubre confirman, como en meses previos, que es falsa la principal hipótesis con que se justifica una unificación cambiaria: que a lo largo del año ha ido trasladándose el dólar paralelo a los precios internos.
Una unificación cambiaria acelera la inflación, pero existen mecanismos para reducir el impacto. Como postergar la reducción de retenciones luego de unificar. O acordar con exportadores el abastecimiento del mercado interno a precios anteriores a la unificación.
Es posible evitar el traslado de una devaluación a precios internos de productos exportables subiendo retenciones u obligando a exportadores a abastecer el mercado interno a precios por debajo de los que reciban por exportar. Pero generaría ciertas contradicciones.
Alfonso Prat Gay, probable Ministro si Macri es Presidente, propone un esquema monetario conocido como de metas de inflación, útil para mantener la inflación baja y estable, aunque puede requerir medidas adicionales cuando el desafío es bajar una inflación elevada.
Aunque puedan identificarse precios internos que reflejen el dólar paralelo en lugar del oficial, se trata de precios insignificantes a nivel macroeconómico, ya que de lo contrario la inflación debería haberse acelerado cuando subió fuertemente el dólar paralelo.
El argumento de que una unificación cambiaria subiendo el dólar oficial no debería trasladarse a precios internos porque estos ya reflejan el valor del paralelo se basa en una hipótesis que no corroborada.
El caso de Estados Unidos, cuya alta emisión en los últimos años no generó inflación, suele citarse en Argentina para plantear que no hay relación entre emisión e inflación, obviando dos fenómenos particulares de la experiencia estadounidense.
Los datos muestran que el dólar paralelo no ha estado incidiendo sobre la inflación, a pesar de que hay importadores que tienen que recurrir a mercados no oficiales para hacerse de dólares.
Para Miguel Bein, mejor que devaluar es utilizar instrumentos fiscales que incidan sólo sobre precios de bienes vinculados al comercio exterior. El riesgo es que no alcance para la magnitud del atraso cambiario.
Para Carlos Melconián, los precios internos pueden estar reflejando el valor del dólar paralelo, insinuando que podría unificar el tipo de cambio. El riesgo es que termine acelerando la inflación.