Solucionar el déficit de viviendas en la provincia de Córdoba, en familias con ingresos menores a 2 salarios mínimos, requiere unos u$s 3,700 millones. Monto tan elevado que seguramente requiere, además de políticas de vivienda social, políticas de educación y empleo que acerquen a más familias a préstamos hipotecarios.
Actividad de la Construcción
En el segmento de hogares con ingresos totales menores a 2 salarios mínimos, el déficit de viviendas en la provincia de Córdoba es de 12 mil viviendas para reemplazo de viviendas precarias, 24 mil viviendas para hogares en cohabitación y 111 mil viviendas que requieren ampliación.
La provincia de Córdoba necesita 26,500 nuevas viviendas para eliminar habitación y cohabitación en viviendas precarias y 27,500 nuevas viviendas para eliminar cohabitación en viviendas no precarias. Además, 188,300 viviendas requieren ampliación para eliminar situaciones de hacinamiento.
El déficit de viviendas en la provincia de Córdoba llega a casi 54,000 viviendas, de las cuales 26,503 son necesarias para que ninguna familia resida en viviendas precarias y 27,401 para eliminar la cohabitación en viviendas no precarias. 188,339 viviendas requieren ampliación para eliminar situaciones de hacinamiento.
Es necesario un impulso a la inversión pública para recuperar la infraestructura económica, que incide sobre la competitividad, y aumentar la infraestructura social, que incide sobre la calidad de vida. Esa mayor inversión debería además generar empleo en todo el país.
La infraestructura económica, que incide sobre la competitividad, se atrasó en los últimos años por baja inversión. La infraestructura social, que incide sobre la calidad de vida, mejoró, pero sigue habiendo un importante déficit. Es claro que hace falta un gran impulso a la inversión pública.
Mientras la red de agua corriente alcanza a prácticamente el 100% de los hogares en el Gran Córdoba, las redes cloacales y de gas natural alcanzan sólo al 47.1% y 65% de los hogares, por debajo de los niveles registrados en Rosario.
A pesar de la mejora durante los últimos años, la infraestructura social de Argentina continúa siendo deficiente para porcentajes muy altos de hogares en los principales centros urbanos del país. Lo que marca la gran necesidad de inversión en este tipo de infraestructura.
La infraestructura social, cuya ausencia incide fuertemente sobre la pobreza estructural, mejoró durante los últimos años, como lo muestran las reducciones de hogares con vivienda precaria o en condiciones de hacinamiento, sin cloacas, agua corriente o gas natural, sin pavimento o desagües.
Argentina ocupa el puesto 85 entre 138 países por la calidad de su infraestructura económica, por debajo de 5 países latinoamericanos, consecuencia de una década y media de muy baja inversión. Revertirlo requiere, al menos, u$s 14,000 millones adicionales por año.
Durante la última década, Argentina invirtió en infraestructura económica menos de la mitad que en los ’90, e incluso menos que en los ’80, y menos que la mayoría de los principales países de la región. Eso explica el atraso de su infraestructura, y la urgencia por revertirlo.
Considerando calidad de infraestructura económica, Argentina ocupa el puesto 85 entre 138 países en el Índice Global de Competitividad, por debajo de Chile, Uruguay, México, Brasil y Colombia. Datos que muestran por qué es tan urgente aumentar la inversión en infraestructura.