La pobreza evolucionó de manera casi idéntica durante las décadas menemista y kirchnerista, sin lograr perforar el 15%. ¿Será ese una especie de núcleo duro de pobreza, o es que las reducciones de desempleo e inflación no se sostienen el tiempo suficiente para perforar ese nivel?
Pobreza
A quienes les haya costado aceptar una pobreza en 2015 similar a la de fines de los ’90 les sorprenderá saber que su evolución fue casi idéntica durante 1989-2001 y 2003-15. Comprender cómo fue posible puede contribuir a reflexionar sobre el problema de la pobreza.
Donald Trump y Hillary Clinton mostraron dos enfoques sociales diferentes sobre los que deberíamos reflexionar en Argentina: favorecer a personas de altos ingresos y esperar derrame o diseñar políticas que mejoren las oportunidades de los trabajadores.
El debate entre Trump y Clinton fue, en parte, el debate sobre la existencia o no de mecanismos sociales de derrame. Esto es más importante aún para Argentina, que no logra erradicar la pobreza e, incluso, logra el resultado paradójico de igual pobreza en los 90 y en 2003 a 2013.
El discurso presidencial dejó una definición, no nueva, pero sí importante: pobreza cero como principal objetivo de política económica, con presencia del Estado, universalización de asignaciones sociales para la niñez, erradicación de villas y generación de empleos.
El presidente electo confirmó a la pobreza cero como su principal objetivo de política económica, y dejó pendientes definiciones económicas para cuando esté conformado su gabinete. Aunque hizo una referencia que podría implicar que la unificación cambiaria podría no ser inmediata.
Entre los equipos económicos de los candidatos aparecen coincidencias en varias políticas económicas, pero también diferencias, como la importancia de la reducción de la pobreza como objetivo principal y el modo de solucionar el problema cambiario.
A pesar de los discursos políticos que lo identifican con una derecha insensible, Alfonso Prat Gay, probable Ministro de Economía de Macri, plantea que el principal problema a resolver es la pobreza, lo que requiere políticas económicas y sociales adecuadas.
El Premio Nobel otorgado a Angus Deaton reconoce esfuerzos por mejorar técnicas de medición y análisis de la pobreza. Enseñanza para Argentina, cuyo Ministro de Economía plantea la absurda idea de que medir la pobreza es estigmatizante.
Las políticas sociales pueden estar motivadas por genuina sensibilidad social o por frío cálculo político, en cuyo caso resulta difícil erradicar la pobreza. Eliminar estadísticas oficiales de pobreza es entonces inaceptable, porque es señal de ese tipo de cálculo político.
El Gobierno discontinuó estadísticas de pobreza con argumentos absurdos. Por la complejidad de la pobreza, hacen falta más, y no menos, estadísticas sociales.
Hay hipocresía cuando importa más aumentar la cantidad de planes sociales que reducir la cantidad de pobres, y banalidad cuando se cree que regenerar la confianza soluciona todo. Un verdadero compromiso con la reducción de la pobreza requiere otra cosa. En 1 minuto.
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